Tintín en los universos paralelos (del cine)

Es imposible ser un tintinófilo de pro y no estar especialmente nervioso esta semana. El estreno de Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio está siendo esperado por los más fieles lectores de Hergé con una mezcla de expectación y… una tensa prudencia: a fin de cuentas, trasladar la síntesis de la línea clara a un universo tridimensional y casi hiperrealista no parece el mejor camino para respetar las esencias formales del mito, aunque quienes ya han visto la película de Spielberg hablan de un poder de seducción  a prueba de bombas (e integrismos estéticos).

Para ir preparando el camino, proponemos aquí un repaso a las vidas paralelas (cinematográficas) del famoso reportero belga del sucinto tupé: un quinteto de tintines posibles, fuera del canon de la línea clara y de las animaciones más respetuosas con la caligrafía de los álbumes originales. Algunos se hicieron realidad, otros quedaron en el limbo de las posibilidades, otros mutaron, se camuflaron bajo otras formas para escapar de la vigilancia casi policial de los herederos de Hergé…

Tintinófilos de pro, Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría barajaron un proyecto imposible, una adaptación crepuscular de las aventuras de Tintín que se abría con una escena de impacto: un avión aterriza en Moulinsart y de él sale un tipo que, con voz solemne, le anuncia al capitán Haddock la muerte de su amigo, el reportero de los pantalones de golf. En una noche de entusiasmo, el tándem de creadores le contó la idea a otro acreditado tintinófilo, Antonio Resines, que se apresuró en auto-erigirse en productor del proyecto. Nunca hubiesen obtenido un permiso oficial para un planteamiento tan insensato, pero a todos nos hubiese gustado ver esa aventura elegíaca.

La primera película basada en Las aventuras de Tintín” partió de uno de los álbumes que también han inspirado a Spielberg: El cangrejo de las pinzas de oro. Dirigida en 1947 por Claude Misonne, la película utilizaba una modesta aplicación de la animación de modelos fotograma a fotograma que no ha hecho sino ganar encanto con el tiempo. Rastrear sus fragmentos en YouTube es una de las mejores terapias para quien salga del cine agobiado por el detallismo de la súper-producción en motion capture.

El anuncio de que Tintín iba a ser hiperbolizado en la era digital logró lo que nadie había hecho en cincuenta años: que los nostálgicos reivindicasen los dos largometrajes de imagen real que protagonizó Jean-Pierre Talbot en la década de los 60: Tintín y el misterio del Toisón de Oro (1961) y Tintín y el misterio de las naranjas azules (1964). Ahora, los dos títulos cuentan con cuidadas reediciones en dvd en el mercado anglosajón con la garantía del British Film Institute. La segunda película tiene, además, conexión española: se rodó en Gandía y, en una escena, el espectador atento puede leer los nombres de Juanito Navarro, Marujita Díaz y Lina Morgan en los carteles que decoran el camerino de la Castafiore.

En el terreno de la historieta, el fenómeno de los tintines apócrifos ha alcanzado tal dimensión e importancia que merecería un artículo aparte… y de no escasa extensión: Tintín en el Salvador, Tintín en Irak, Tintín en Tailandia son sólo algunos de los títulos que la Fundación Hergé ha querido perseguir con una vehemencia digna de una María Kodama, pero el acontecimiento cinematográfico de la temporada lleva, desde que se anunció años atrás, espoleando otro tipo de moda: los falsos trailers, confeccionados con una mezcla no siempre equilibrada de amor al personaje e ironía feroz. Este ejemplo habla por sí solo.

Hay quien sostiene que Wes Anderson hubiese sido un director más apropiado para encargarse de la adaptación: su película hubiese sido menos dinámica que la de Spielberg, pero cada uno de sus planos hubiese estado compuesto con la misma atención por el detalle que una viñeta salida del estudio de Hergé. Otra teoría posible es que Wes Anderson ya dirigió su particular versión de las aventuras de Tintín: se llamaba The Life Aquatic (2004) y en ella un capitán Haddock camuflado como el comandante Costeau se revelaba el padre secreto de un Tintín, melancólico como un personaje de los Peanuts de Schulz, que lucía el rostro de Owen Wilson.

Jordi Costa, El Pais

http://tentaciones.elpais.com/2011/10/tintin-costa.html

About Marc Leprêtre

Marc Leprêtre is researcher in sociolinguistics, history and political science. Born in Etterbeek (Belgium), he lives in Barcelona (Spain) since 1982. He holds a PhD in History and a BA in Sociolinguistics. He is currently head of studies and prospective at the Centre for Contemporary Affairs (Government of Catalonia). Devoted Springsteen and Barça fan…
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