Factory, el sello que hizo bailar a los ‘indies’

El 2 de diciembre de 1978, el periodista Paul Morley publicaba una nota en el semanario NME, a través de la cual se congratulaba de que un club de Manchester llamado The Factory ampliara sus actividades al convertirse en sello discográfico. Su primer lanzamiento, de inminente aparición cuando Morley escribió su artículo, era un doble e.p. cuyos surcos compartían cuatro artistas desconocidos. Dos de ellos eran grupos locales y se llamaban Durrutti Column y Joy Division. El disco, titulado Factory Sampler,  tenía como referencia el código FAC2 porque los responsables del sello, el diseñador Peter Saville, el actor Alan Erasmus y el presentador Tony Wilson, le otorgaron a uno de los posters que promocionaba el club el primer número del catálogo. De este modo, rindiendo homenaje a Warhol y su necesidad de convertir el arte en un proceso industrial, pero fascinados por las vanguardias artísticas que iluminaron a Europa en la primera mitad del siglo XX, nació Factory Records, la marca que cambió el concepto artístico y la estética de la música independiente.

Factory fue el sello inglés que abrió las compuertas para que el rock y la música de baile se encontraran. Una de las virtudes de un catálogo ecléctico cuyos grandes protagonistas son y serán Joy Division, New Order y Happy Mondays. Pero en sus poco más de doce años de existencia, la marca aportó otras novedades más a la música pop, tal y como nos recuerda el recopilatorio Factory Dance. Con un repertorio confeccionado por el dj británico Bill Brewster (de la web djhistory.com), es una antología atípica que se centra en los grupos menos conocidos de la discográfica. “Es una selección muy dispar de artistas y canciones –explica Brewster por correo electrónico-, y no creo que haya un nexo entre todos ellos salvo que tuvieron discos editados en Factory. Algunos hacían deliberadamente música para las pista de baile y otros hacían música que, por accidente, era perfecta para ser bailada”. Entre los segundos destacan Blurt, considerados en su día “los Contortions británicos”, Swamp Children, que experimentaban con ritmos latinos y jazz, o X-O-Dus, la única formación de reggae que pasó por el sello. Prácticamente desde sus comienzos, Factory plantó las semillas de algo que entonces era poco habitual, cuando no resultaba una herejía: que los grupos de rock y pop abrazaran los ritmos de baile y que los grupos de baile adoptaran la idiosincrasia de los grupos de pop independiente. Muchos de aquellos iluminados fueron el antecedente directo de grupos como The Rapture, Frienly Fires, Franz Ferdinand, CSS, !!!, Ladytron, Yacht, LCD Soundsystem o Holy Ghost, por citar solo algunos.

“A principios de los 80 había algo en el aire, una necesidad por parte de muchos indie kids desilusionados y aburridos y también algunos ex punks de encontrar algo nuevo y distinto. Factory cumplió un papel muy importante en esa búsqueda, aunque no fue el único elemento que contribuyó a que esta mezcla cuajara. No creo que fuese una casualidad que la música de baile despegara en Manchester mucho antes que en otras ciudades. Había una escena de música negra muy potente y muchos indies dispuestos a dejarse convertir. Finalmente, ambas partes se encontraron a raíz del nacimiento del house”. Mucho antes de que el house llegara ya existía New Order, herederos del legado de Joy Division que, en su nueva encarnación, empezarona cambiar de estilo, conectando con la música de baile que habían descubierto en sus visitas promocionales a Nueva York. La alianza entre éstos y el productor Arthur Baker no es la primera ni la última que habrá entre artistas Factory y la escena de clubs neoyorquina. A Certain Ratio también absorbieron esa energía rítmica, lo que llevó a su percusionista, Donald Johnson, a adoptar el seudónimo de DoJo en sus labores como productor. A su vez, New Order se inventaron el seudónimo, BeMUsic, que permitía ejercer indistintamente a cualquiera de sus miembros como equipo de producción para otros artistas, casi todos ellos de Factory o el sello belga Les Disques du Crépuscule. “Be Music les dio la oportunidad de experimentar con nuevas ideas y otros procedimientos técnicos, de manera que eso acababa revirtiendo en su propio material. Para una canción como Cool As Ice, de 52nd Street, diseñan una producción mucho más dura y áspera de las que usan para sus discos, que siempre tenían un lado melódico”.

Mark Kamins y John Jellybean Benítez (ambos descubridores de Madonna) también forman parte del puente trasatlántico que une Manchester con Nueva York. Cool As Ice fue un hit de baile en Estados Unidos en 1983, gracias a un remix de Jellybean Benítez. Love Tempo, el tema de los holandeses Quando Quango (a quienes Kamins produciría su primer álbum y cuyo líder, Mike Pickering, fundó años más tarde M People) logró instalarse en el cuarto puesto de las listas de baile de Billboard. Johnny Marr, que por aquel entonces empezaba a hacer historia con The Smiths, tocó la guitarra en Atom Rock, el siguiente single del grupo, aunque por lo visto no le hacía mucha gracia que se supiera que colaboraba con un grupo de esas características. También triunfó Marcel King, héroe de la disco music mancuniana de los 70 recuperado por BeMusic y DoJo para el single, Reach For Love, que, para Shaun Ryder es el mejor disco editado por Factory. Incluso hay quien dice que Happy Mondays ficharon por el sello solo por eso. Otro de los grupos recogidos en Factory Dance es Section 25, cuya influencia no tardó en ser palpable en samplers usados en la etapa previa al acid y en el techno de Detroit y Chicago. “Ninguno de estos grupos tuvo un éxito global en Estados Unidos, siempre aparecían en las listas de baile o R&B. En Inglaterra eran completamente ignorados. Los djs británicos estaban obsesionados con lo que llegaba de fuera e ignoraban lo que ocurría en casa. Una actitud que también se daba entre los djs americanos, y a eso se debe la acogida que le dieron a los maxis de 52nd Street, Quando Quango y Section 25”.

Con Factory ya constituida como marca discográfica, en 1982 sus responsables decidieron volver a sus orígenes y abrir The Haçienda (número de catálogo: FAC51) , un nuevo local que funcionase como sala de conciertos y como club. El problema fue que la gente solo acudía masivamente a los conciertos. “Los dj’s ponían lo que se oía en Nueva York y eso no funcionaba en Manchester ni en ninguna otra ciudad inglesa a mediados de los 80. Por otra parte, los grupos de baile de Factory, a pesar de mirar mucho hacia Nueva York, tenían un toque muy británico”. Sea como fuere, y a pesar de las sesiones de club con la sala a medio llenar, tanto The Haçienda como Factory jugaron un papel decisivo para la llegada del fenómeno conocido como sonido Madchester, que unió definitivamente el rock y el baile por obra y gracia de grupos como Happy Mondays. Durante unos años, Manchester se convirtió en la capital mundial de la música pop. Solo habían pasado diez años desde el nacimiento de Factory y la aparición de Joy Division, el grupo que dio carta de naturaleza a una escena local demostrando que ya no era necesario ir a Londres para hacer historia.

Rafa Cervera, El Pais

http://tentaciones.elpais.com/2011/11/cerveratorslostcontrolagain.html

About Marc Leprêtre

Marc Leprêtre is researcher in sociolinguistics, history and political science. Born in Etterbeek (Belgium), he lives in Barcelona (Spain) since 1982. He holds a PhD in History and a BA in Sociolinguistics. He is currently head of studies and prospective at the Centre for Contemporary Affairs (Government of Catalonia). Devoted Springsteen and Barça fan…
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