El arte se banaliza

La crisis económica ha arramblado con rapidez muchos clichés creados en España durante el boom de los años 90: ni la economía española estaba a la altura de la alemana, ni habíamos superado el atraso cultural con los otros países europeos. Ha bastado que el contexto internacional haya virado de forma masiva hacia la cultura del espectáculo de la que ya hablaba Guy Debord, ¡en 1967!, para que quienes simulaban sumarse por prestigio social a los creadores que, al renovarlo, daban continuidad al canon de la tradición cultural, ahora lo ignore o lo pongan en la picota. Si la cultura dominante es la que sólo entretiene o si el valor de la cultura se reduce al número de consumidores, de visitantes, de lectores o al porcentaje de participación en el PIB, será fácilmente ninguneada y suprimible. ¿El siglo XXI será el siglo de una nueva desculturización?

JORDI LLOVET

“La educación inmuniza contra la seducción de la baratija”

El profesor y ensayista Jordi Llovet, con su reciente Adéu a la Universitat, ya puso el dedo en la llaga. “Además de ser muy partidario de todas las manifestaciones de la cultura popular -dice- soy un firme defensor de lo que ha venido en llamarse alta cultura porque estoy convencido de que una civilización se estanca en materia espiritual y en muchas otras dimensiones si no conoce y es capaz de asimilar los logros más altos de los pueblos y los hombres en un terreno más substancioso y permanente que el deporte, el chismorreo o los vaivenes de la economía y las finanzas”. “Pero antes que defensor de esa alta cultura -que viene a ser como el vértice la pirámide cultural de toda civilización- soy un más firme defensor, aún, de la educación. Naturalmente que estoy en contra del carácter espectacular de la cultura de nuestro tiempo en todo el orbe llamado desarrollado; pero que los usuarios de la cultura prefieran consumirla, hoy, bajo el aura desgastada de lo espectacular procede del hecho de haber sido educados también de una manera muy superficial y con muchas técnicas pedagógicas y tecnologías deslumbrantes. El día en que nuestros escolares de secundaria puedan realizar una visita al Prado o al Louvre y entender los mitos bíblicos y clásicos que se encuentran representados o glosados en las telas que cuelgan en ellos, ese día podrá decirse que la población está inmunizada contra la seducción cultural de baratija que nos domina. Un ser capaz de discernir o establecer una diferencia de criterio entre Petrarca, Ausiàs March o Proust y un escritor de circunstancias, o entre un Tàpies y cualquier mamarrachada, es un ser vacunado contra toda forma de cultura banalizada y trivial”, concluye Llovet.

JAIME ROSALES

“Ha habido una destrucción sistemática del canon”

H ay un debate no resuelto entre alta y baja cultura iniciado con el pop, y que ahora ha revivido con fuerza, sobre todo en la narrativa que nivela géneros de serie B con alta literatura. El cineasta Jaime Rosales, que arrasó en los Goya con La soledad, dice que la dinámica actual se inició con Warhol y con la reproductibilidad de las expresiones culturales, y que ahora se ha agudizado en la era digital: “el propio medio -dice- facilita la difusión de todo tipo de escritos, fotos o vídeos y que todo se banalice, Al final todo el mundo se siente legitimizado para ser un artista. Me quedé perplejo al saber que Raphael cantaba en el Liceu. Ha habido una destrucción sistemática de todas las referencias y del canon. Al final, ningún texto antiguo tiene valor, sólo importa lo actual, lo frívolo, la moda, los espectáculos, la pornografía. Esta situación nos puede llevar a una degradación cultural y lo que más me inquieta es que haremos una cultura tan endeble que no dejará huella alguna. Incluso los materiales parecen efímeros. Se pierde el papel en la literatura, el celuloide en cine, la piedra en arquitectura, el óleo en pintura. Todos los materiales que pesan, que son difíciles de trabajar se pierden en beneficio de materiales más ligeros y perecederos”.¿La lógica de la economía de mercado lleva a la desculturización? “No de forma calculada -dice Rosales-, pero es verdad que cierto mercado, en su voracidad, tira a lo fácil, lo rápido. El problema de España es que nuestras élites, económicas, financieras y políticas, son muy paletas. No tienen conocimiento del movimiento de la modernidad. Sólo les interesa la casa, el coche y el garaje”.

JOAN FONTCUBERTA

“La cultura crítica no recibe la atención de los reflectores”

El artista Joan Fonctuberta distingue dos conceptos de cultura. “En términos de producción de cultura -dice-, hay una cultura de creación y una cultura de consumo. Hay una cultura que nos hace pensar y otra encaminada a la evasión. Hay una cultura crítica y otra convertida en un género que se rige por las leyes del mercado y de la industria del entretenimiento. La cultura crítica no recibe la atención de los reflectores ni transita por alfombras rojas, pero es la que instaura formas inteligentes de estar en el mundo. De ella no se ocupan las crónicas de sociedad pero es el germen del futuro. Margaret Thatcher dijo que una pintura que no se vende es una pintura que no debería ser pintada. Para los neoliberales, una cultura que no sea rentable es una cultura inútil que no debería incentivarse. Tanto da si la cultura más rentable desarticula nuestra memoria y nuestro sentido de colectividad”. Fontcuberta opina que “la mentalidad política dominante privilegia hoy el mercado y la industria del entretenimiento sobre la cultura de creación: por desgracia, eso no hace sino empobrecer espíritus, personas y ciudadanos”.

ALBERT ROIG

“Sólo tienes sueldo mínimo pasando por la banalización”

Albert Roig, un poeta que nunca se ha dejado domesticar, cree que “la banalización de la cultura es una clara evidencia. Quienes reivindican su derecho a banalizarla tienen razón. Se ha hecho siempre, desde Pitarra hasta el pop y el rap y los ácratas del perrito y la flautita de hoy, porque en realidad se trata de una loable profesionalización del creador. Alegan que los artistas tenemos derecho a una vida digna, pero la única manera de tener hoy el sueldo mínimo es pasando por la banalización. me maravilla ver cómo escritores o directores teatrales o artistas plásticos que han comenzado haciendo una obra digna e interesante, acaban produciendo como desgraciados -perdonadme, pero esta es la palabra- un libro o una exposición o tres espectáculos cada uno o dos años porque ha firmado un contrato con un agente cultural”. Roig matiza que “nunca ha habido tantos nuevos creadores y tan buenos como ahora. El problema es que los agentes culturales sean tan ciegos, obtusos y, lo peor, perezosos”. En tercer lugar, Roig culpa al “descrédito de la tradición: los críticos y profesores universitarios han convertido la tradición en algo aburrido y académico y la experimentación en algo grotesco. No hay maestros ni jóvenes promesas a la vista. Pregunte a un pintor por un poeta, tal vez le diga que le gusta Martí i Pol o Joan Margarit. ¿Rilke? ¿Quién es? Hablo de un poeta, porque, ya ve, han desaparecido de los medios de comunicación”.

BENET CASABLANCAS

“Descrédito del pensamiento ante el peaje del utilitarismo”

Para el compositor Benet Casablancas, “cultura son aquellas herramientas que permiten a la persona realizar su potencial, reconocerse a sí misma y ejercer su libertad en convivencia feliz y fecunda con sus conciudadanos.¡Necesitamos más Ilustración! En el terreno musical, Goethe pone un ejemplo maravilloso: la audición de un cuarteto de Haydn. Relativismo de los valores, descrédito y debilitamiento del pensamiento, desprestigio de las Humanidades, sometiendo su capacidad inestimable de interpelar la condición humana al peaje del utilitarismo más inmediato, la pérdida de prestigio social del esfuerzo sostenido, de la excelencia, a menudo invocada, pero pocas veces exigida, y la demora en la necesidad urgente de regeneración de la vida pública, no parece que ayuden nada a avanzar en esta dirección. Posiblemente sea esta la verdadera crisis, la más profunda y que más daño puedo hacernos, diluyendo toda esperanza”.

Josep Massot, La Vanguardia

http://www.lavanguardia.com/cultura/20120418/54284899762/arte-banaliza-vargas-llosa.html#.T45_Spver1k.facebook

About Marc Leprêtre

Marc Leprêtre is researcher in sociolinguistics, history and political science. Born in Etterbeek (Belgium), he lives in Barcelona (Spain) since 1982. He holds a PhD in History and a BA in Sociolinguistics. He is currently head of studies and prospective at the Centre for Contemporary Affairs (Government of Catalonia). Devoted Springsteen and Barça fan…
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