Alfredo Relaño: “El Barça es un ámbito sentimental y el Madrid un instrumento de conquista”

Alfredo Relaño, periodista, director del diario As e impulsor del término ‘villarato’, recibe a La Vanguardia el lunes por la mañana tras la publicación de su libro ‘Nacidos para incordiarse’ (Martínez Roca, 2012) sobre la rivalidad histórica entre F.C. Barcelona y Rel Madrid. La redacción refleja la calma propia después de la tormenta que se vive cada fin de semana con competición liguera. En su despacho, cinco televisores y un buen puñado de fotos y adornos dan fe de la pasión que Relaño (Madrid, 1951) siente por el fútboly, por extensión, por los dos grandes equipos del panorama nacional. De abuelos maternos catalanes y del Barça, y paternos del Madrid, Relaño admite su madridismo pero lejos del forofismo. De hecho, reconoce que llegó a ser socio del Atlétio de Madrid por ver fútbol cada fin de semana y celebra a través de una animada conversación futbolística que “Madrid y Barça se necesiten y se retroalimenten para motivarse y seguir creciendo cada vez más”.

-Tengo entendido que Usted vivió en primera persona la final de las botellas –un 0-1 logrado por el Barça en la final de la Copa del Rey de  que acabó con el lanzamiento de objetos al campo- ¿Cómo fue estar allí en medio? ¿Qué sintió?

-Lo que sentí fue bochorno porque las botellas eran de cristal de un tercio de litro. Tirar una botella era excepcional, lo que se tiraban eran almohadillas y para protestar contra tu equipo. Lo normal era que si alguien tiraba una botella, quienes le rodeaban en el campo lo señalaran para que se lo llevaran los grises. Desde entonces, se prohibió la venta de bebidas en envase de cristal en los estadios españoles. La gente estaba muy predispuesta porque el mismo árbitro había pitado las semifinales del Barça contra el Atlético de Madrid perjudicando a los colchoneros. Y además el partido tuvo un desarrollo injusto. Zunzunegui marcó un gol imposible en propia puerta adelantando al Barça y el Madrid estuvo dominando sin éxito un partido en el que yo, al menos, vi dos penaltis no pitados.

– “El Madrid valora la victoria, el Barça se ama más allá de los logros” ¿Son estos dos sentimientos los que han llevado a la actual situación que viven ambos clubes?

– Sí, yo creo que el Barça es un ámbito sentimental y el Madrid más un instrumento de conquista. No hay más que ver cómo uno recuerda a su fundador y el otro está totalmente abandonado. Por el Barça se tiene un cariño más puro y se le ha querido pese a sus peores etapas. Estoy de acuerdo en que el Barça es más que un club.

-El alemán Udo Steinberg, del Barça, fue el primer jugador que marcó un gol en un clásico (anotó dos en el mismo partido). Era 1902, y aún no había rivalidad.

– Pronto saldría el recelo. Cuando los que jugaban eran ingleses por ambos lados pues no tanto. Pero en cuanto aparecieron los jugadores autóctonos surgieron las desconfianzas entre madrileños y barceloneses.

-¿Tuvo algo que ver que en 1906 un Barça en crisis reuniera a una selección barcelonesa para enfrentarse al equipo blanco, vigente campeón de España?

-Desde luego que sí. Lo de los refuerzos era habitual, pero aquello fue una revolución con hasta siete incorporaciones. Y al Madrid no le sentó bien.

-Pero la primera gran bronca siempre se sitúa en 1916  ¿Tan mal lo hizo el árbitro Berraondo?

-El Barça se retiró de las semifinales, hay dos desempates, hay seis penaltis pitados. El árbitro, que había jugado en los dos equipos pero más en el Madrid, da por válido un gol que los culés protestaron par falta al portero y se fueron del partido. De ahí viene la definición de que el Madrid es el equipo de la corona, en unos años duros y previos a la guerra civil con Milans del Bosch cerrando las actividades en Barcelona. Ya hay una identificación de uno con la causa España y otro con la causa catalana que luego siempre ha estado ahí.

– Decía Raymundo Saporta que el Real Madrid “es y ha sido político. Ha sido siempre poderoso por estar al servicio de la columna vertebral del Estado”. ¿Fue esta la principal diferencia durante años entre Barça y Madrid?

-El Madrid siempre se ha sentido una institución nacional, y lo pregonaba mucho Bernabéu desde una mirada monárquica. Yo creo que una de las cosas que le pasa ahora al Madrid es que ha perdido un poco su causa porque se consideraba representante del deporte español. Porque, antes, el deporte español no era lo de ahora, y en fútbol solo participaba uno en Europa, y solía ser el Madrid. Y en la televisión solo se hablaba de ese equipo. Pero ahora el deporte, y el fútbol, español es tan bueno que el Madrid ha perdido un poco esa bandera, mientras que el Barça sí que tiene la suya.

– ¿Los problemas económicos del Barça llevaron a Samitier al Madrid?

– No sé si económicos, que los habría, pero yo creo que le vieron mayor para un Barça en el que venía una generación gloriosa. En el Madrid no fue el mismo. Jugó dos años y metió unos cuantos goles, pero ya tuvieron que administrarlo muy bien para no cargarle de partidos.

-¿Por qué el Barça impidió que el Madrid participara en el campeonato catalán durante la Guerra Civil?

– Por el recelo natural entre ambos clubes y para que no le hiciera sombra, porque los blaugranas venían de una de esas raras rachas sin títulos y el Real Madrid venía de ganar la Copa.

– El resultado de 11-1 a favor del Madrid en 1943 provocó la dimisión de la directiva del Barça y también el cambio en la presidencia del Madrid…

– Sí, se puede decir que desde el Régimen se forzó a que se fueran las dos directivas. En mi opinión el partido de Madrid fue una encerrona. En la ida el Barça ganó 3-0 con un árbitro que supuestamente compensó en ese partido una ayuda que el año anterior dio al Madrid. La versión que corrió por Barcelona es que la Policía les convino a dejarse ganar, pero yo no creo que fuera así. Lo que sí ocurrió es que en la prensa madrileña se caldeó el ambiente, se vendieron pitos con la entrada, y el Barça se aturdió. Y por despecho se paró llevándose seis goles en 10 minutos antes del descanso. Y aquello fue un trueno porque justamente la preocupación del Régimen es que el fútbol no sirviera para peleas. Entonces que de repente hubiera una gran pelea por un partido… pues no gustó y se cambiaron ambas directivas. Fue en el momento en el que entró Santiago Bernabéu en el Real Madrid.

– Pero precisamente a Bernabéu se le atribuyen algunos ataques y subidas de tono.

– Sí, curiosamente luego fue un azote de catalanistas. Él tenía fobia al tema catalanista y al separatismo de cualquier rumbo que incluso me sacó a mí en una conversación preguntándome si era hijo de catalanes. Y él fue el gran enemigo en Catalunya.

– Y tampoco estuvo muy políticamente correcto en los casos de Rafa y Molowny, ambos pretendidos por el Barça.

– Lo de Molowny fue más una pillería. Pero sí que es verdad que casi todos los extravíos que cometió fueron contra el Barça. Como cuando dijo aquello de ‘Me gusta Catalunya a pesar de los catalanes’.

-Kubala estuvo a un paso del Madrid ¿Ayudó el régimen franquista a que el delantero húngaro acabara en el Barça?

– Sí, lo quiso primero el Madrid y la Federación le dijo a Bernabéu que no se podía por problemas de ficha y demás. Encima le molestó que Kubala quisiera traerse a un cuñado como entrenador, así que desistió y entró en juego el F.C. Barcelona a quien sí que ayudó el régimen echando el resto. Porque era una propaganda anticomunista formidable ya que suponía la llegada de una estrella del balompié que había huido del sistema soviético.

-Y ¿qué pasó exactamente con Di Stéfano?

– Pues lo contrario. El Barça fue a por él porque Kubala tuvo una tuberculosis que, después, resulta que se curó pronto y como el fichaje del argentino no era fácil… se desentendió un poco. Di Stéfano tenía la ficha repartida entre dos clubes de Argentina y Colombia, y el Barça solamente llegó a un acuerdo con uno. El Madrid logró desbloquear la situación, aunque el jugador estaba tirado en Barcelona sin poder jugar y esto dio lugar a un conflicto en el que las autoridades deportivas llegaron a plantear que Di Stéfano jugara unas temporadas en el Barcelona y otras en el Real Madrid. Algo que después se desechó.

-Los árbitros están siempre en el centro de la polémica cuando hay un Barça-Madrid ¿Se habla demasiado de ellos?

-Es inevitable. Todo el que habla de fútbol habla de árbitros. En mi libro también se habla de ellos porque producen grandes conflictos. Si uno te trata injustamente… eso la afición se lo guarda para siempre.

-“Mientras Plaza sea presidente (del Comité Nacional de Árbitros), el Barça no será campeón” ¿Había algún fundamento en esta afirmación del colegiado Antonio Camacho?

– Desde luego coincidió. Lo dijo un árbitro implicado en una red de compra de partidos, y también resultó que hubo una coincidencia grande. Yo sí creo que el Madrid entonces tenía unas simpatías importantes en la Federación. Era una época en la que todo el mundo sentía simpatía por el Real Madrid.  Y los blancos siempre han tenido la venta de la capitalidad, y el Barça la de la compensación ocasional. No sé si fue Plaza u otro, pero tengo la impresión de que en aquellos años al Madrid le iba francamente bien.

-¿Fueron realmente los seis millones de comisión que recibieron José Veiga (representante de Figo) y Paolo Futre los que permitieron que el delantero portugués cambiara el Barça por el Madrid? 

– Sí, esa escena la cuenta Futre. Fue un golpe genial de Florentino Pérez porque desarticuló al Barça durante cinco años. El rendimiento fue bueno para el Barcelona teniendo en cuenta la plusvalía de la compraventa y que los mejores años los jugó allí. Pero a Gaspart le amargó. Algo así te deja un malestar profundo y la obligación de tener que invertir esos 10.000 millones.

– ¿Puso algún reparo Figo a última hora?

– El jugador se acobardó. El mes de agosto se hizo muy largo. Él firmó pensando que Florentino no ganaría pero que le serviría para renegociar su contrato en Barcelona. Pero Florentino ganó. Entonces Figo temía cómo le iba a recibir el vestuario blanco y pidió el fichaje de Sa Pinto para tener un amigo. El acierto de Florentino era la indemnización que tenía que pagar el agente de Figo si se retractaba, que equivalía al costo en abonos total de la temporada en el Bernabéu. El mensaje era demoledor. Si Figo se quedaba, el Barça invitaría a todos los socios del Madrid durante un año. Y eso era una humillación sin parangón.

-Qué recuerda de la visita de Joan Gaspart al bar de los Ultra Sur, antes de la final de la Copa de 1997…

– A mí me hace mucha gracia este episodio. Lo que hace es demostrar que los extremos son próximos. Por ejemplo Tomás Roncero –periodista de As- y Gaspart se quieren mucho. Tienen una pasión extrema y se reconocen. Y valoran al otro y se necesitan. En el fondo, a pesar de incordiarse como reza el título del libro, Madrid y Barça se necesitan y se retroalimenten para motivarse y seguir creciendo cada vez más. Son 110 años queriendo ser mejor que el otro. Y por cierto están absolutamente empatados: 86 partidos ganados, 46 empatados y 86 perdidos en partidos oficiales independientemente de los colores por los que se mire.

-Sería impagable para alimentar la leyenda que eso se rompiera en una hipotética final de Champions.

– Pues sí. Si ambos llegan a la final y empatan el sábado, la Champions dictaría sentencia como desempate total. Aunque llegaran con un mínimo desequilibrio… ganar la Champions sería algo así como cantar las 40 porque también en la Copa de Europa están empatados a dos.

-¿Se puede dar en esta temporada un final al estilo Tenerife?

– Sí, se puede dar. De todos los cálculos que hagamos ahora, todos apuntarían a eso. Lo normal es que el Madrid no gane el sábado y muy raro que ambos equipos fallen de aquí a final de temporada. Cualquier empate o derrota puede desequilibrar la balanza.

-El ámbito en el que coinciden Barça y Madrid es la selección. ¿Qué les une más… Vicente del Bosque, los títulos con ‘la Roja’, o la relación de Xavi y Casillas?

– Yo pienso que Casillas y Xavi, que es la pareja que más veces se ha enfrentado (van para 30). Por eso mi dedicatoria es para ellos. Ambos son de la cantera, siguen siendo amigos, son dos símbolos y pasaron de Mourinho que seguramente quería una guerra sin cuartel incluso en la selección, sin pasarse el balón si hiciera falta.

David Ruiz Marull, La Vanguardia

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About Marc Leprêtre

Marc Leprêtre is researcher in sociolinguistics, history and political science. Born in Etterbeek (Belgium), he lives in Barcelona (Spain) since 1982. He holds a PhD in History and a BA in Sociolinguistics. He is currently head of studies and prospective at the Centre for Contemporary Affairs (Government of Catalonia). Devoted Springsteen and Barça fan…
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