Lang Lang: “Sigo mi corazón”

Es difícil encontrar un virtuoso del piano que despierte tantas pasiones y rechazos como Lang Lang. Es poco probable que la afición planetaria llegue algún día a ponerse de acuerdo sobre si su expresividad es errática o no; al fin y al cabo, puede considerarse algo personal que su modo de interpretar conecte con las emociones de cada cual. Quienes no se sientan convencidos, podrán compararle de nuevo con Alfred Bendrel en el recital que el pianista chino celebrará este domingo en L’Auditori -aforo totalmente vendido-, y en el que intepretará la Partita núm. 1 en si bemol mayor de Bach; la Sonata en si bemol mayor, D.960 de Schubert, y -ojo- 12 études opus 25 de Chopin.

¿Es una provocación este final de concierto con repertorio romántico?, le pregunta La Vanguardia a Lang Lang vía correo electrónico, después de que el artista rehúya opinar sobre la crítica europea que, en ocasiones, discute su sensibilidad en ese tipo de repertorio. “Es un conjunto de diversos y populares études con el que el público está muy familiarizado. Para los estudiantes de música, son las piezas que practicamos desde que somos niños”, responde.

El lunes aterrizó en Madrid, con una agenda lo suficientemente apretada -actuaba el martes en el Auditorio y ayer atendía a alumnos de la Escuela de Música Reina Sofía- como para declinar una conversación telefónica. Prefiere comunicarse a través de la pantalla. ¿Se siente más a salvo?

“Me gusta este medio, me hace sentirme conectado. Viajo mucho por todo el mundo y tengo muchos fans en todas partes a los que les gusta saber dónde me encuentro, qué estoy haciendo y cómo me siento en todo, y creo que es un modo perfecto para tenerles al corriente”, escribe.

Efectivamente, el tratamiento que recibe Lang Lang, ya sea en Filarmónica de Nueva York, la Sala Pleyel de París, la Philharmonie de Berlín o el Royal Albert Hall de Londres, es de auténtica estrella del rock. Sobre todo, a partir de su actuación en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Consciente de su notoriedad, el mediático artista reflexiona y busca nuevos caminos que explorar en la filantropía. “Gracias por pensar en los niños y en que el lenguaje de la música se extienda por todo el mundo”, le decía ayer un alumno de 12 años de la Escuela Reina Sofía. Y es que lo que no se le puede discutir al joven músico -ha cumplido 29 pero su rostro refleja el candor del niño prodigio que tiene pendiente crecer- es su ambición a la hora de imaginar un mundo en el que la tecnología saque la música clásica de su reducto y su limitada proyección social. ¿Cuál es mi universo?, se pregunta Lang Lang. Siete mil millones de personas, se responde. Especialmente los niños, a los que dedica buena parte del trabajo de su fundación. “Me gusta trabajar y comunicarme con la gente joven, disfruto mucho de sus reacciones. Espero poder llevar la música a la vida de mucha más gente joven”.

A los cinco años hizo su primera aparición en público, y la sensación fue tan agradable que decidió que su vida consistiría en eso. Pronto se convertiría en icono nacional, adorado por su técnica y no siempre laureado en Occidente. “No es cierto que los asiáticos toquen con mucha técnica y poca pasión; el problema es que no entienden la cultura musical que intepretan, tienen que conocer, oír y aprender lo máximo posible. Yo tampoco sabía cómo gestionar las emociones cuando toqué Mozart por primera vez”.

¿Sigue algún método o meditación Lang Lang para mantener su fuerza mental? “No, pero como concertista que se pasa la vida viajando y al que le gusta disfrutar de la vida, acabo muy agotado a veces. Antes de cada concierto, me relajo y me concentro en la música, y durante el concierto sigo la música y mi corazón”

No ha podido escoger una semana más excitante para recalar en España este gran aficionado al fútbol, que desde que conoció personalmente a Messi, Xavi o Iniesta en Wembley, tras su victoria en la Champions del año pasado, se ha vinculado emocionalmente al Barça. “Tendré la suerte de ver el partido del sábado en el estadio, algo que he llevo tiempo tratando de conseguir”, dice este fan de la comida china que ayer tenía pensado seguir el Chelsea-Barça desde un restaurante chino de Madrid.

Su flamante acuerdo con Telefónica, con la que no sólo se acerca a los niños, sino que explora modos de aplicar la tecnología a la difusión de la música clásica -es un nativo de internet y le encantan los smartphones- le tiene entusiasmado: “Es un placer, es un gran partner. La cultura de la marca me inspira muchísimo. Quiero convertirme en una inspiración para la generación joven a través de mi colaboración con Telefónica y la tecnología”.

Maricel Chavarría, La Vanguardia

http://www.lavanguardia.com/cultura/20120419/54284950513/lang-lang-sigo-mi-corazon.html#.T5D-HTdlqDo.facebook

About Marc Leprêtre

Marc Leprêtre is researcher in sociolinguistics, history and political science. Born in Etterbeek (Belgium), he lives in Barcelona (Spain) since 1982. He holds a PhD in History and a BA in Sociolinguistics. He is currently head of studies and prospective at the Centre for Contemporary Affairs (Government of Catalonia). Devoted Springsteen and Barça fan…
This entry was posted in Music. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s