Yannis Karagiannis: “La humillación de Merkel ha dado alas a los nazis griegos”

Veintiún diputados nazis en Grecia: ¿qué está pasando?

Los nazis de Amanecer Dorado existen desde los años ochenta, pero nunca habían conseguido más del 0,40% de los votos. Ni siquiera en las elecciones europeas.

¿Por qué han llegado al 7%?
Los nazis empezaron a aumentar en estimación de voto justo cuando la canciller Merkel empezó a humillar a Grecia. Y su número se dispara cuando Alemania propicia la expulsión de Papandreu después de llamar “mentirosos” a los griegos.

¿Es un voto de orgullo nacional herido?
Y de rabia. Los poderosos dirigentes occidentales deberían haber aprendido de su experiencia con el mundo musulmán que comentarios para ellos banales pueden resultar incendiarios en países humillados.

Pero los griegos mintieron.
Algunos dirigentes griegos mintieron, es cierto, con la ayuda de Goldman Sachs, pero veamos por qué…

Adelante.
Grecia entra en el euro en el 2001, porque Gran Bretaña y los países escandinavos se habían negado antes a formar parte de la eurozona y Frankfurt necesitaba sustituirlos para ganar masa crítica frente al dólar.

Y supongo que Atenas, encantada.
Fue un regalo inesperado. De repente, los tipos de interés altísimos que pagábamos por cualquier crédito en dracmas se redujeron a la mitad. Y los bancos daban crédito a cualquiera para comprar cualquier cosa.

Aquí igual, porque Alemania, en crisis entonces, necesitaba dinero barato.
Para los griegos fue un festival y para el euro, un inmenso error. El gobierno griego prometió encantado que, a cambio del euro, iba a cumplir los requisitos de Maastricht.

Por aquel entonces, tampoco Alemania ni Francia podían cumplirlos.
Grecia prometía, pero todos sabíamos -y sabían- que mentía. En realidad, los euros corrían por Atenas convertidos en Audis y BMW y nadie sabía dónde acababan.

¿No tenían un mínimo sistema fiscal?
Ni siquiera tenemos aún un catastro fiable, porque la independencia de los turcos en 1821 consagró el principio de que la tierra griega era del pueblo, lo que en la práctica acarrea una constante inseguridad jurídica.

¿Cómo cobran impuestos, entonces?
Cuanta más inseguridad jurídica, más corrupción: con el bakshis (mordida), heredado del imperio otomano, conseguías cualquier permiso de construcción en cualquier sitio. Los partidos se nutrían de ellos.

Pero ¿quién pagaba impuestos?
Hubo descontrol hasta el 2007, en que entra Papandreu y descubre el enorme agujero griego y las mentiras, asesoradas por Goldman Sachs, en las cuentas públicas.

Tiró de la manta.
Y se produce el escándalo internacional: Papandreu comienza las reformas.

¿Demasiado poco y demasiado tarde?
Era un buen principio, pero en vez de apoyarle, París y Berlín, Merkozy, quieren aprovechar para dárselas de “duros” frente a los “vagos y mentirosos” griegos ante sus electores y por eso aprietan a través de la troika (Comunidad Europea; Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) a Papandreu, que suplica tiempo y apoyo.

¡Ay, que me suena la canción!
España no es Grecia, desde luego, es mucho más sólida y solvente, pero el eje franco-alemán le está dando el mismo tratamiento.

Imposible de cumplir.
En esos plazos y con esos tipos de interés, del todo imposible. Hasta que fuerzan a Papandreu (Sarkozy le llama directamente “idiota” en la cumbre de Cannes) a dimitir.

Y la troika impone un tecnócrata.
Venizelos, pero tampoco se le permite margen ni tiempo más que para constatar la catástrofe, mientras -un día sí y otro también- se sigue humillando a los griegos.

Con un resultado frustrante.
Hasta estas elecciones todos esperábamos que el Pasok y los conservadores de Nueva Democracia, partidarios de cumplir la receta europea, ganaran y formaran una coalición, pero al final no suman para gobernar.

¿Y ahora qué?
La izquierda Syriza y Nueva Democracia intentan aprovechar la confusión para dar el golpe de gracia al moribundo Pasok, eje de la política griega durante treinta años.

Con cierto nivel de corrupción.
Tanto Andreas Papandreu, fundador del partido, como su segundo, y ahora su tercero, Tzohatzopoulos, han sido juzgados por soborno. La única buena noticia es que en este último proceso…, ¡por fin!, los jueces no han tenido miedo y le han condenado.

Es otro buen principio.
Pero la UE y Merkel no han sabido ver que iba a ser difícil encontrar repuesto para dos políticos sólidos como Yorgos Papandreu y Evangelos Venizelos. Y los han machacado sin piedad para cortejar el aplauso de la prensa sensacionalista alemana.

Pues parece que se les ha ido la mano.
¿Y ahora qué? ¿Acabarán pactando con los nazis? Hay una regla de oro en política: el mejor castigo nunca es la aniquilación del enemigo, y Merkel, alemana, que sufrió la humillación de la Primera Guerra Mundial, que llevó a la segunda, debería recordarlo.

¿Tiene Grecia consejos que darnos?
España tiene algo que envidiamos: ¡multinacionales! Mantengan sus multinacionales, porque es lo único que los salvará cuando la economía nacional se hunda.

Lluís Amiguet, La Vanguardia

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120510/54291408364/yannis-karagiannis-la-humillacion-de-merkel-ha-dado-alas-a-los-nazis-griegos.html#.T6uaJOzdypc.facebook

About Marc Leprêtre

Marc Leprêtre is researcher in sociolinguistics, history and political science. Born in Etterbeek (Belgium), he lives in Barcelona (Spain) since 1982. He holds a PhD in History and a BA in Sociolinguistics. He is currently head of studies and prospective at the Centre for Contemporary Affairs (Government of Catalonia). Devoted Springsteen and Barça fan…
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